DESAPARICIÓN FORZADA: RECUERDO U OLVIDO
""Quien no conoce su historia... tiende a repetirla" esta frase aunque suene un poco trillada a veces, es una triste realidad que afronta todos los países del mundo. Muchos parecen haber olvidado lo que la sed de poder ha causado, pasando por alto las vidas de aquellos que por tener una ideología diferente o por el simple hecho de criticar a su gobierno han sido mártires de regímenes autoritarios y frívolos, que han tomado como principal herramienta represiva la desaparición forzada que a su vez incluye el desarrollo de mecanismos psicológicos para el efectivo control político de la sociedad.
Estos mecanismos, apoyados en sentimientos de pertenencia, tienen como objetivos: generar consenso con relación a las prácticas terroristas del Estado, obtener legitimidad, deslegitimar a las víctimas de las desapariciones y garantizar su impunidad. Para lo cual acuden al llamado cuarto poder, las comunicaciones, llegando así hasta lo más profundo de la población en un tiempo muy corto.
La desaparición forzada se ha convertido en el amargo recuerdo de muchas familias latinoamericanas, dejando tras de si la grave intensidad de las secuelas emergentes de una catástrofe de dimensión apocalíptica, que no sólo afectan a la víctima directa, sino también a su familia y al resto de la sociedad.
En efecto, ni el resultado de los procesos adelantados, tanto a nivel interno como internacional, contra los directos responsables por la violación de los derechos humanos en Chile y Argentina; ni las medidas tomadas por cada gobierno para la reparación de las víctimas, han logrado cerrar las heridas de la desgarrada conciencia colectiva, pues ésta parte del supuesto que no es posible administrar el duelo por una muerte sin tener un cuerpo y sin descubrir la verdad que rodeó el hecho.


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